31/3/17

Judit decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi

Seguro que muchos no sabíais de la existencia de Artemisia Gentileschi. Yo reconozco que no la conocí hasta que me puse a buscar obras de arte pintadas por mujeres —porque he decidido que cada mes os hablaré de dos obras, una hecha por un hombre y otra por una mujer— y di con esta, así que hoy vamos a descubrir todos juntos quién era Artemisia. 

Artemisia Gentileschi nació en 1593 en Roma y era hija de un pintor del barroco, Orazio Gentileschi. Cuando tenía 12 años su madre murió y su padre empezó a enseñarle el arte de la pintura, enseñándole trabajos de otros pintores y la técnica de claroscuro —muy típico del tenebrismo, del cuál os tengo que hablar porque a mí me encanta. 

A los 19 años, parece que estuvo bajo el aprendizaje de Agostino Tassi para que le enseñase el uso de la perspectiva, pues la escuela de Bellas Artes no permitía a las mujeres inscribirse. Tassi trabajaba con Orazio en la decoración de las bóvedas del Casino della Rose del Palacio Pallavicini Rospigliosi. En 1612, Tassi violó a Artemisia e intentó que la cosa se calmara diciendo que se casaría con ella, algo que no sucedió porque él ya estaba casado. Orazio le denunció e inició un juicio en su contra ante el Tribunal Papal. El proceso duró siete meses y Artemisia tuvo que hablar de su violación, someterse a exámenes ginecológicos y se le torturó con un aparato en los dedos para saber si era verdad o no. Durante el juicio se supo que Tassi se casó con su mujer por haberla violado, intentó asesinarla, cometió incesto con su cuñada, intentó robar unas pinturas a Orazio... se le condenó a un año de prisión y al exilio. Artemisia se casó con Piero Antonio Stiattesi, un pintor bastante modesto, un mes después del juicio. Orazio y Tassi  volvieron a ser amigos y a trabajar juntos, algo que fue horrible para ella.

En 1614 se mudó a Florencia donde fue la primera mujer en entrar en la Academia del Dibujo, donde conoció a artistas y mecenas. Además, contó con la amistad de Galileo Galilei. Fue admirada por el sobrino de Miguel Ángel, encargándole a ella la pintura del techo de la galería de la casa Buonarroti —era una mujer desnuda que sujetaba una brújula, alegoría al talento natural; el heredero del sobrino decidió contratar a Voltarrone para que cubriera a la mujer con paños. Artemisia y su marido tuvieron cinco hijos —cuatro varones y una mujer—, pero tenían problemas tanto en su matrimonio como con las finanzas, así que ella volvió a Roma con su hija, donde formó parte la Accademia Dei Desiosi. Se volvió a mudar, esta vez a Venecia. En 1630 viajó a Nápoles, donde fijó su residencia hasta su muerte. Aunque viajó a Londres, donde en 1638 se reunió con su padre en la corte de Carlos I, para ayudarle con un trabajo. Orazio murió en 1639 y ella volvió de Londres en 1642. Puede que Artemisia muriera en 1656.

Y ahora vayamos con su cuadro Judit decapitando a Holfernes, una óleo que pintó unos meses después de su violación —a ver, que el rollo anterior os lo he soltado porque para entender las obras de los artistas hay que conocer su vida. Lo que caracteriza a esta obra es, sobre todo, su energía y la violencia de la obra. Si os fijáis, vereis que Artemisia captó esa energía de una forma maravillosa y la composición es un molinillo cuyo centro son los brazos de los tres personajes. También os invito a que os fijéis en las miradas de las mujeres. No son recatas como las que solían ponerles a las mujeres en los cuadros sino que también desprenden esa energía, están centradas en el personaje al que están asesinando. 

La protagonista del cuadro es Judit, personaje bíblico que ideó un plan para salvar a su pueblo que consistía en seducir a Holofernes para poder matarle. Dicen que Artemisia pudo pintar este cuadro como forma de canalizar toda la rabia que sentía por su violación, cortándole la cabeza a su agresor quien sería Holofernes. Artemisia no solo pintó a Judit, sino que en la mayoría de sus cuadros representó a mujeres fuertes.

Holofernes, si os fijáis, es muy grande por lo que las dos mujeres tienen que hacer uso de toda su fuerza para poder matarle porque, comparándolas con él, son bastante pequeñas. Si tuviéramos que trazar unas líneas en todo el cuadro veríamos que todas coinciden en la espada de Judit y en ese lío de brazos que he nombrado antes. 

Si os acordáis de lo que he dicho al principio, Orazio enseñó a Artemisia el arte del claroscuro, muy presente en el tenebrismo y en este cuadro podemos ver claramente esa influencia. Son tres figuras en un espacio pequeño y oscuro, iluminadas por unos candiles. Los colores que predominan son el rojo —la sangre de Holofernes y la sábana que le cubre— y ese color mostaza de la ropa que lleva Judit, llamando la atención del espectador sobre ellos dos. Un detalle que me gusta es la sangre que mancha el colchón del hombre, dotándole de más realismo a la escena. 

¿Os gusta el cuadro? ¿Conocíais a esta autora de antes?

Fuentes
Biografía:  Mujeres pintoras
Cuadro: El cuadro del día
Otro artículo interesante: Cultura bizarra

No hay comentarios: