28/6/17

#ADOPTAUNAAUTORA Elizabeth Barrett Browning

Como os imaginaréis por el título, he decidido adoptar a una autora más para este proyecto, así que a partir de ahora os hablaré de Virginia y de Elizabeth. Yo no tenía ni idea de la existencia de esta poetisa hasta que la di este año en dos asignaturas: Género y Literatura inglesa II. Me habría encantado saber de su obra antes pero lamentablemente no es una autora que se dé en los colegios e institutos. Pertenece a la época victoriana y es considerada la más grande poetisa inglesa.


Elizabeth nació el 6 de marzo de 1806 en Coxhoe, Durham. Su padre fue Edward Moulton-Barrett, propietario de una plantación que heredó de su abuelo en Jamaica, consiguiendo su fortuna gracias a esa plantación —y a las que fue adquiriendo—, pudiendo llegar a comprar una casa de campo en Hope End, cerca de Great Malvem.  Su madre fue Mary Graham-Clarke, venía de una familia con mucho dinero de Newcastle Upon Tyne y es una de las descendientes del rey Eduardo III de Inglaterra.

En 1820, El señor Moulton-Barrett publicó de forma privada unas cincuenta copias de un poema épico que había escrito Elizabeth a los 14. Ella había sido educada en casa y el tutor de su hermano le daba clases. Aprendió griego —y todo el mundo que envuelve a la cultura clásica— gracias a su vecino, Hugh Start Boyd, un helenista griego. De pequeña Elizabeth leía ya a Shakespeare, Milton y Dante, le apasionaban los clásicos y los metafísicos, todo esto unido a un fuerte espíritu religioso cristiano. Cuando era una adolescente, tuvo una enfermedad en los pulmones —posiblemente tuberculósis—, y sus padres empezaron a tratarla como si estuviera inválida, algo que a Elizabeth no le gustaba nada. En 1826 publicó de forma anónimo Ensayos sobre la mente y otros poemas.

El señor Moulton-Barrett vio reducidos sus recursos al ser abolida la esclavitud —causa que Elizabeth apoyaba según The Runaway Slave at Pilgrim's Point— y tuvo que vender la finca, teniendo que trasladarse primero a Sidmouth y después a Londres. En Sidmouth, Elizabeth tradujo Prometeo encadenado de Esquilo. En Londres volvió a caer enferma, esta vez fue más grave, pero no dejó de escribir, contribuyendo en revistas literarias.

Hacia 1838, su hermano Edward murió ahogado en Torquay, afectándole tanto a Elizabeth que acabó debatiéndose entre la vida y la muerte, aunque se recupero. En 1841 se publicó El lamento de los niños y contribuyó con algunos artículos críticos en prosa a la obra de Richard Henry Home, New Spirit of the Age. En 1844 publicó dos volúmenes de sus poemas.

En 1845 conoció a Robert Browning, quien acabó siendo su marido. Su relación fue rara por la mala salud de Elizabeth y porque el padre de esta no aprobaba la relación. Pero a ellos les dio igual, se casaron en secreto y se fugaron, yéndose a la península italiana, donde vivió hasta su muerte.  El padre de ella no les perdonó nunca, pese a ello tuvieron un matrimonio muy feliz. En Italia, además, su salud mejoró. Viviendo en Florencia escribió Las ventanas de la casa Guidi, su trabajo más poderoso. Hoy en día, su casa es el museo de Casa Guidi, dedicado al matrimonio. En Florencia conoció y se hizo amiga de las poetisas británicas Isabella Bladgen y Theodosia Tropelle Garrow.

En 1848 nació su único hijo, Robert Wiedemann Barrett Browning. En 1850 publicó un nuevo volumen de poemas y en 1860 una edición completa de su obra poética. Su salud volvió a empeorar y murió el 29 de junio de 1861, siendo enterrada en el cementerio protestante de Florencia.

A lo largo de unas cuantas entradas, os iré hablando de su obra poética, que me parece muy interesante, lo mejor posible. Es una poetisa que os animo a leer, al ser posible en inglés. Os diría que empezárais por Aurora Leigh y que a partir de ahí vayáis descubriendo el resto de sus obras. Si os entra curiosidad por saber lo que escribía su marido, Robert Browning, os recomiendo My Last Duchess. Un abrazo a todos y nos vemos en la próxima entrada.


Biografía: wikipedia
Obra poética: poetry fundation

26/6/17

Harry Potter y la Orden del Fénix


Este es mi libro favorito de la saga a pesar de ser el libro en el que Rowling decide romperme el corazón matando a mi personaje adulto favorito. Ups, spoiler. Bueno, si os acordáis del anterior, Voldemort ha vuelto y ha matado a un estudiante —de hufflepuff, porque la única vez que esta señora nos da protagonista es para matar a uno de los nuestros—, sobreviviendo Potter a la tragedia. Dumbledore dio una explicación al final del anterior libro, siendo claro con sus estudiantes y contando lo que ha pasado, despidiéndonos más o menos con eso del cuarto curso. Estamos todos ya centrados y sabemos por dónde vamos, ¿no? 

Bien, pues en este libro vamos a ver cómo Potter lo pasa fatal porque en las cartas que le mandan sus amigos no viene nada útil que le cuente lo que está pasando en el mundo mágico pues dicen que no pueden por si interceptan las cartas, excusa que no le vale a este chico porque ya sabemos todos que es un poco insoportable. Encima, cuando está volviendo a casa una noche con su primo les atacan dos dementores y ya sabemos lo que pasa cuando haces magia fuera de la escuela. Total, que cartita y vista en el ministerio de la magia para ver qué hacen con el chico este. Potter acaba volviendo a Hogwarts y se lía una buen gorda este año. Tampoco os voy a hablar de todo el libro pero sí que quiero tratar ciertos temas. Por cierto, paso de hablar de Cho Chang y su fallido romance con Potter porque entre que su nombre me parece terrible, que no me gusta nada cómo ha hecho Rowling a este personaje y que para una vez que alguien de Ravenclaw tiene cierto protagonismo, encima siendo buscadora de quidditch, hace que parezca idiota pues me parece un despropósito de personaje. 

Empecemos por Sirius Black, quitémonos primero lo que duele. Hasta ahora había sido más o menos protagonista en el tercer libro y había aparecido varias veces en el cuarto libro, de forma un poco rápida porque estaba huyendo de los dementores y del ministerio. En esta novela, conocemos su casa, el retrato de su madre, que habla y grita,  y al elfo doméstico de esta. Sirius no soporta ser un Black y solo siente respeto por los miembros de la familia que han sido repudiados por ser buenas personas o casarse con alguien que no es de sangre pura. Además, Sirius fue un Gryffindor, algo que en su casa no es que alegrara, pues todos habían sido Slytherin. Los Weasley, con quien están emparentados, ni siquiera salen en el tapiz del árbol familiar pues son considerada la familia más traidora a la sangre. Sirius siempre ha dicho que puedes ver cómo es alguien según trate a sus inferiores, no a sus iguales, y en este libro trata a Kreacher fatal, pues no deja de hablarle mal y de echarle de todos los sitios, además de amenazarle. Y yo siempre he creído que no es porque crea que es inferior si no porque le recuerda a su madre y a la vida que tuvo en esa casa, de donde Sirius escapó el día que no pudo más. Es el recuerdo de una vida que detestaba y estar encerrado con él y el retrato parlante de su madre le desquicia. ¿Está bien que haya tratado así a Kreacher? No, está fatal. Si le hubiera tratado de otra forma, seguramente habría sido todo muy diferente. Eso sí, el elfo tampoco se queda corto. También veremos un lado más amable, pues intenta cuidar a Potter como a un hijo pues al estar ahora en casa tiene más facilidad, pues pasa ahí el verano y las navidades. Gracias a él, los Weasley, Remus, Sirius y alguno más de la Orden le hablan de esta y de lo que está pasando, aunque con cierto cuidado. También veremos cómo discute con Molly, pues ella también le considera su hijo y no le hace gracia que Sirius reclame su posición como padrino en la vida de Potter. Rowling, además, nos dejará claro en este libro que la persona a la que más quiere en el mundo es a Harry Potter y que haría cualquier cosa por él, llevándole esto a la muerte. 

Y ya que he nombrado a la Orden del Fénix hablemos de ella. La Orden del Fénix es un grupo de magos encabezados por Dumbledore para luchas contra los mortífagos. Son un grupo secreto y fueron perseguidos uno por uno en su momento para matarlos porque a Voldemort no le hacía mucha gracia que existieran —obvio, iban a por él. Del grupo original formaban  parte Lily y James Potter, Sirius Black, Remus Lupin, Peter Petigrew, Frank y Alice Longbottom, Albus y Aberforth Dumbledore, entre otros. Ahora se han vuelto a reunir aunque no quedan muchos porque la mayoría fueron asesinados. Aberforth, por ejemplo, no está en este regreso porque pasa de todos estos rollos al estar harto de su hermano. Se unen Tonks, Fletcher, Kingsley, Snape, Molly y Arthur Weasley, Bill y Charlie Weasley, Hagrid, Olympe Maxime... Al grupo solo pueden unirse los mayores de edad que ya no estén en el colegio y vosotros diréis ¡seguro que Potter y los demás quieren unirse! Pues sí, pero de eso vamos a hablar luego. La Orden del Fénix me parece un tema bastante interesante y del que me gustaría saber más porque son los que van en misiones secretas, luchan contra mortífagos, se infiltran... y me parece una pena que Rowling no haya aprovechado a hacer un libro sobre este tema, con la de cosas que puedes sacar tanto de la original como de la nueva. 

Pero bueno, seguramente no os lo hayáis preguntado pero ahí falta un nombre. Percy Weasley. ¿Dónde está? Pues resulta que él no pertenece a este bando, para él Albus no tiene razón. Percy es fiel al ministerio cueste lo que cueste y tiene tantas ganas de ascender en su trabajo que pasa de su familia, deja de hablarles, se va a Londres y se dedica a trabajar para el ministerio. Por supuesto Molly está destrozada. La verdad es que es algo que te lo esperas por cómo ha sido este chico en los anteriores libros pero sabes que quiere a su familia así que esperas que recupere la razón, algo para lo que habrá que esperar un montón de tiempo. 

Y esto nos lleva a otro tema —cómo voy hilando, ¿eh? Os acordaréis de Skeeter, supongo, la insoportable periodista del anterior libro. Bien, pues ahora os voy a hablar de la manipulación de los periódicos. Tienen tanto miedo en el mundo mágico de que sea cierto que Voldemort ha vuelto que deciden convertir a Potter y Dumbledore en dos mentirosos, calumniando contra ellos todo el verano en El Profeta, ocultando todas las muertes y desapariciones misteriosas, e incluso llevan a una señora del ministerio a trabajar a Hogwarts para que se asegure de que todos crean que Dumbledore miente. Encima, están empeñados en que este señor quiere ser Primer Ministro cuando es obvio que no porque bastante lío tiene ya en su vida como para meter uno más. Y sí, el ministerio acaba cagándola mucho y El Profeta finge que ellos no han dicho nunca nada malo. 

Y esto nos lleva a hablar de la bruja de Umbridge, un personaje que consigue eclipsar al propio Voldemort como villano, convirtiéndose en el personaje más malvado y odiado de la saga. Esta señora es cruel, muy cruel, y tortura a los alumnos cuando los castiga. ¿Cómo? Les hace escribir con una pluma que usa la sangre del castigado como tinta, dejándole una cicatriz en el dorso de la mano. Vosotros pensaréis que es una cicatriz normal, una rayita. Pero no, la cicatriz es lo que han escrito en el papel, en el caso de Potter es "no debo decir mentiras". Se apropia del colegio, reduce las libertades tanto de profesores como de adultos, espía los correos y chimeneas, examina a los profesores para echarlos si le desagradan, crea una brigada inquisitorial que está por encima de los prefectos y que pueden hacer lo que quieran... Ella se hace llamar la Suma Inquisidora y crea un ambiente de terror en la escuela. No soporta a los seres semihumanos —racismo en el mundo muggle— y supongo que tampoco a aquellos que no sean humanos. Y todo eso vestida de rosa, con un despacho lleno de platos de decoración y tapetitos, para que luego digan que no puedes ser femenina, cursi y malvada. Da Defensa contra las artes oscuras aunque de forma completamente teórica para que los alumnos no aprendan los hechizos por si los usan contra ella o el ministerio. 

Y de ahí sale el anterior nombrado Ejército de Dumbledore, un grupo de estudio de Defensa contra las artes oscuras que fundan Hermione, Harry y Ron para poner en práctica los hechizos defensvos por si un día tienen que salvar su vida. A ellos se le suman bastantes alumnos. Es una especie de Orden del Fénix juvenil. Una gran parte de sus miembros son de Gryffindor pero también hay de Hufflepuff y Ravenclaw. Me gusta un montón este grupo porque es una demostración de que las diferentes casa pueden unirse si dejan sus diferencias, una pena que Rowling no metiera a ni un Slytherin porque ya habría sido maravilloso. Gracias a este grupo veremos cómo Neville mejora muchísimo en Defensa contra las artes oscuras y va creyendo más en sí mismo. Me parece tan bonito eso, cómo Neville se esfuerza tanto y acaba superando a casi todos —bueno, a todos menos a Hermione. Y tengo que admitir que Potter es bastante buen profesor y se esfuerza mucho para que todos aprendan. ¿Veremos más de ellos en los siguientes grupos? Pues afortunadamente sí, es un grupo que va a tener bastante importancia pero solo unos pocos miembros destacarán. Ginny, Neville, Luna, Hermione, Ron y Harry serán los que más valoren este grupo y los que acabarán estando unidos hasta el final de la saga. Los cinco irán al ministerio para "salvar" a Sirius y son los que más echarán de menos el grupo cuando en el sexto libro no se reunan para practicar. 

Y bueno, de eso os quería hablar básicamente, comentar algunas cosas por encima. Es un libro que a mí me gusta sobre todo por la parte del ministerio, me gusta mucho cuando se enfrentan a pesar de morir Sirius. Y todo lo anterior también, Umbridge me parece un personaje interesantísimo y me encanta cómo se va adueñando del colegio, aunque la odie muchísimo. Además, al ser un libro más largo, suceden un montón de cosas y ciertos personajes que no habían tenido casi protagonismo hasta ahora van teniéndolo cada vez más. Por ejemplo, Ginny en este libro tiene muchísimo más protagonista y muestra tener mucho carácter y valor, no es la chica tonta que ponen en las películas. Hace lo que quiere y considera adecuado, le importa bastante poco lo que el resto diga de ella y es una mezcla entre los gemelos y su madre. También veremos un trozo de pasado de Snape porque intenta enseñarle a Harry legemerancia, para que cierre su mente a Voldemort, pero ya sabemos que Potter es idiota y esas clases no sirven para nada, Snape pierde el tiempo porque Potter no practica todos los días antes de dormir y ni siquiera se esfuerza. 

Antes de despedirme, solo quiero deciros que hoy se hacen veinte años desde que se publicó Harry Potter y la piedra filosofal. ¡Veinte años! Madre mía, cómo pasa el tiempo. Un abrazo enorme.