20/2/17

Hilas y las ninfas de Waterhouse


Quizás os preguntéis que quien es Waterhouse. ¿Quién es la persona que ha pintado esto? Pues no os preocupéis que yo os voy a explicar todo, tanto quien es él como el cuadro. 

John William Waterhouse nació el 6 de abril de 1849 en Roma. Hijo de artistas ingleses que se trasladaron a esa ciudad por motivos laborales. Waterhouse tampoco es que viviera mucho ahí pues al año siguiente se volvieron a Inglaterra. Influenciado por lo que vivía en casa, John empezó a pintar en el taller de su padre hasta que a los 21 años logró ingresar en la Royal Academy Schools de Londres. Al principio entró a la escuela de escultura bajo el mecenazgo de Pickersgill, quien le animó a irse a la pintura —yo creo que vio que la escultura no era lo mismo y le dijo "mira, mejor pinta y deja de destrozarme esto". John era bastante bueno y a los dos años participó una exposición veraniega en la Royal Academy. Tuvo tanto éxito que pudo hacerlo cada año hasta 1916. En 1885 la sociedad de la Royal Academy of Arts lo escogieron como socio y académico, repitiéndose en 1895. Tuvo varios mecenas, viajó por el mundo para encontrar nuevas inspiraciones. Se casó en 1883 con Esther Kenworthy, trasladándose a Primrose Hill Studios, volviendo a mudarse años después, esta vez a St. John's Wood. En el siglo XX su arte empezó a no gustar tanto porque se consideraba pasado de moda —esta gente no sabía lo que decía, ¿vale? Si es precioso. Murió de cáncer el 10 de febrero de 1917 en Londres. 

Pintor victoriano al que se vincula con los maravillosos prerrafaelitas, que trataba los temas de la antiguedad clásica y la literatura en sus obras. Su estilo podría considerarse también romántico, aunque suele considerarse más dentro del simbolismo porque el primero hacía tiempo que ya no tenía mucho auge. 

Antes de ponernos con el cuadro os voy a hablar un poco de quien es Hilas porque sino os vais a quedar igual que como estábais antes y esa no es el asunto de este tipo de entradas —se supone que tenéis que aprender algo. 

Hércules mató a un tal rey Tiodamante y venció a su pueblo —porque estas cosas a Hércules se le daban de cine— y se enamoró de su hijo Hilas, quien al parecer era guapísimo —o sea, de los que te enamoras aunque no quieras porque madre mía cómo está. Hilas acompañó a Hércules a la expedición de los Argonautas —o sea, acaba de matar a tu padre pero tú te vas con el asesino. Hicieron escala en Misia y le dijeron a Hilas que fuera a buscar agua, yéndose donde estaban las ninfas. Estas le vieron, le atrajeron hasta el lago —ya sabemos que el chico muy listo no era—, se cayó y murió ahogado... pero esto es un mito, así que Hilas se volvió inmortal. El resto de su equipo se largó, siendo Hércules el único que quedaba en Misia, que estuvo buscándole pero no le encontró. Al parecer, Hilas se quedó en una gruta que había en el lago porque se enamoró de las ninfas y le importó bastante poco el resto del mundo. 

Ahora que ya sabemos quién es Waterhouse y qué ocurre en el mito, vamos al cuadro porque, como todos, tiene su miga.

Fijaros en el cuadro. ¿Veis que Hilas tiene una jarra? Es porque representa el momento en el que Hilas se ofrece a ir a buscar agua y se encuentra con las ninfas, quienes le engañan seduciéndole y ahogándole. Dicen que pudo ser porque la jefa de las ninfas, Pegae, recibió un encargo de Hera —que odiaba a Hércules— para que hicieran desaparecer al muchacho y hacer daño al héroe. También dicen que es, simplemente, porque las ninfas eran muy guapas y él se enamoró de ellas. 

¿Os habéis fijado en los colores? Son tonos verdes y marrones pues Waterhouse intenta plasmar la naturaleza de las islas griegas, dotándole de más realismo a la escena. También destaca el color del pelo de las ninfas y sus ojos, simbolizando su atracción sobre Hilas justo antes de caer al agua. 

Si contáis cuantas ninfas son os saldrá que siete. ¿Por qué siete? Pues porque es el símbolo de la perfección y la eternidad. También hay simbología en los lirios, que siempre han estado asociados a la inocencia.

Y esto es todo. Es un cuadro precioso, aunque yo prefiero otros como el de Miranda o My sweet rose. Waterhouse a mí me parece un pintor con una gran sensibilidad y dulzura, me gustan muchísimos sus cuadros y disfruto mucho viéndolos. Espero que esto os haga tener algo de curiosidad y buscarle en internet para descubrir más cosas de su arte. Un abrazo enorme a todos.

FUENTES
John Williams Waterhouse biografía aquí y aquí
Análisis cuadro aquí.

17/2/17

Cosas que escribiste sobre el fuego

 
Ignasi y María estaban destinados a despedirse desde el principio. Cuando María llega al instituto, todo el mundo conoce su historia: su madre se encuentra en coma en el hospital tras recibir una brutal paliza. Pero el pasado oscuro que acompaña a María no logra ensombrecer su paso y, en poco tiempo, se convierte en el centro de todos los círculos. Sus sonrisas y ocurrencias la hacen brillar entre la multitud. Ignasi lleva años en el mismo instituto y si algo lo define es su capacidad para pasar desapercibido. Nadie repara en él, salvo sus dos amigos de toda la vida. El silencio es su escondite y lo conoce muy bien. Por eso enseguida se da cuenta de que, tras las risas y cumplidos de María, hay alguien que calla un secreto. Cuando los caminos de María e Ignasi se cruzan, sus vidas se complican. Y es que, si te une el silencio, el equilibrio se rompe cuando se empieza a oír la verdad.

Si tuviera que utilizar un adjetivo para describir el estilo de Clara diría que precioso. Su forma de escribir es pura magia y me da muchísima envidia cada vez que la leo porque me encantaría ser capaz de expresarme de esta manera.  Tengo claro que va a ser una de esas escritoras que van a ser recordadas, sobre todo porque según siga escribiendo irá mejorando y cada vez hará novelas mejores y más bonitas —si es que esto es posible. 

He estado retrasando la lectura de esta novela por un motivo y es que lo único que tenemos en común las dos, literariamente hablando, es que nos gusta el drama. Mucho. Escribimos cosas dramáticas que rompen el corazón y sabía que tras terminar este libro me iba a quedar tal y como lo hice. Con un vacío que no sabía si otro libro llenaría. 

Con Cosas que escribiste sobre el fuego nos colamos en la vida de Ignasi y de María, de cómo se conocieron y se separaron. Les conocemos a ellos, aunque cuando acabas te da la sensación de que necesitas toda una vida para saber cómo son realmente, y eres un espectador de la relación, sabiendo desde el principio que no va acabar bien —pero como somos unos cotillas, necesitamos saber qué pasó. 

El narrador es Ignasi y de verdad os digo que es una maravilla leerlo. Te atrapa y es tan real que parece que puedes verlo mientras te cuenta la historia. Tiene una forma distinta de ver el mundo y me ha encantado verlo a través de él. También nos cuenta quién es él, ella y lo que vive día a día. Su relación con su hermana, la inexistente con sus padres, la amistad con sus dos amigos y cómo va enamorándose de María. Además, es un personaje que tiene ansiedad y creo que Clara ha sabido tratar muy bien este tema que suele estar muy mal llevado por otros autores. 

En cuanto a lo que ocurre en la novela, no hay una gran trama sino que es la vida misma. Te habla de dos personas, de lo que sufren y de cómo intentan sobrevivir al día siguiente. No pretende ser más que lo que es y eso me encanta. Es sencilla, con un giro que hizo que me leyera la página varias veces, y bonita. De las que hay que leer sentada en el sofá, tapada con una manta y un té. 

Os contaría mil cosas de esta novela pero creo que es una de esas que tienes que leer sin saber muy bien que te cuenta, de las que hay que disfrutar sin saber nada y dejarse llevar. Clara Cortés escribe LITERATURA. Sí, así, con mayúsculas. Y os recomiendo que leáis sus novelas porque son preciosas y se merece muchos lectores. 

Un abrazo enorme.